Me he encontrado con algunas personas que se quedan un tanto anonadadas o sorprendidas cuando hable de la persona más importante en mi vida. Parece como si ell@s también lo supieran sin llegar a ser conscientes de ello.
La reflexión a este respecto no es mía, por lo que, un día hace tiempo, yo mismo debí mostrarme de esa manera cuando me lo contaron. Hoy, estos pensamientos son tan míos que me resulta difícil imaginar el tiempo que viví sin darme cuenta de ello.
La reflexión es la que sigue... Con cada uno de nosotros hay alguien que nos acompaña desde el momento en que somos concebidos hasta el mismo instante de nuestra muerte. Comparte con nosotros alegrías y tristezas, salud y enfermedad... sólo a ella nos debemos; lo que piense de nosotros nos afecta realmente, en tanto que lo que piensen los demás nos llega a dar igual. Esa persona es a la que llamamos "yo" y ninguna otra pasara tanto tiempo a nuestro lado... A ninguna otra tenemos el deber de interesar o agradar...
A veces me planteo qué me gustaría que pasara si me presentaran a mí mismo, qué cosas me contaría y sé que quisiera poder contarme algo que me dejara ensimismado pensando que quiero estar a mi lado por el resto de mis días.
Por eso, intento quererme a diario, hacer las cosas que me gustan y buscar las experiencias que me interesan... Un saludo.







